Informe Especial: Dólar 2026: por qué $1.700 no sería una corrida y qué tendría que pasar para llegar a $1.800
Por Riesgo Controlado
RESUMEN EJECUTIVO
La estabilidad existe, pero no significa inmovilidad
El dólar mayorista cerró la semana alrededor de $1.490, con las cotizaciones financieras todavía relativamente cerca: MEP en torno a $1.532, blue cerca de $1.545 y CCL alrededor de $1.600. La brecha no está desaparecida, pero tampoco muestra una ruptura de confianza. El dato importante es otro: el mercado ya espera que el tipo de cambio suba gradualmente durante los próximos meses.
La mediana del REM proyecta $1.672,50 para diciembre de 2026, $1.805 para junio de 2027 y $2.018 para diciembre de 2027. Llegar a $1.700-$1.800 no describe por sí solo una devaluación descontrolada: dentro del sendero esperado, sería una corrección nominal compatible con inflación, bandas más amplias y una economía que todavía necesita recomponer competitividad.
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Tesis central: el escenario base no es un salto devaluatorio, sino una depreciación administrada. El riesgo aparece si se combinan pérdida de reservas, inflación que deja de bajar, deterioro fiscal y aumento de la incertidumbre política. |
Datos clave al corte
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Variable |
Último dato |
Lectura |
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Dólar mayorista A3500 |
$1.489,77 |
18,9% debajo del techo de banda |
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Reservas brutas BCRA |
USD 48.921 millones |
Colchón relevante, no equivalente a reservas netas |
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Inflación junio |
1,9% mensual / 33,5% i.a. |
Desinflación en curso, todavía alta |
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Balanza comercial junio |
USD 2.194 millones |
31 meses consecutivos de superávit |
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Resultado fiscal 1S 2026 |
+0,1% del PIB financiero |
Ancla principal del programa |
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REM diciembre 2026 |
$1.672,50 |
Suba esperada de 12,3% desde el spot |
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El mapa actual: varias cotizaciones, una sola pregunta
En Argentina no existe “un” dólar. Hay un tipo de cambio mayorista que ordena comercio exterior, uno minorista para el público, cotizaciones bursátiles legales y un mercado informal que sigue funcionando como termómetro social. Hoy, la dispersión es manejable: el MEP está apenas por encima del minorista y el blue no muestra una prima de pánico. El CCL conserva una brecha mayor porque incorpora la salida legal de capitales al exterior.
Cotizaciones de referencia al cierre del 24 de julio. Las fuentes privadas pueden mostrar diferencias intradiarias menores.
Fuente: BCRA y cotizaciones de mercado publicadas por LA NACION/BYMA al 24/07/2026 [1][2].
La lectura correcta no es que el cepo psicológico haya desaparecido. Es que hoy el sistema no premia de forma extraordinaria salir del peso a cualquier precio. Esa calma depende de que el mercado crea que el Tesoro puede refinanciar vencimientos, que el Banco Central puede acumular reservas y que la inflación seguirá bajando.
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La banda es ancha: da margen, pero también habilita volatilidad
El régimen de bandas comenzó en abril de 2025. Desde enero de 2026, sus límites se ajustan según la inflación informada por INDEC con rezago. Para el 24 de julio, el piso se ubicaba en $757,77 y el techo en $1.836,23. El mayorista estaba cerca de $1.490: lejos del piso y aproximadamente 18,9% debajo del techo.
Posición del tipo de cambio mayorista dentro de la banda vigente al 24/07/2026.
Fuente: BCRA, Régimen de bandas cambiarias y Principales Variables [3][4].
Esto permite dos interpretaciones simultáneas. La oficial: existe espacio para que el dólar flote sin obligar al BCRA a intervenir. La incómoda: una suba hasta el techo podría ser técnicamente compatible con el régimen y, aun así, producir un golpe significativo sobre precios, salarios y expectativas. La banda reduce el riesgo de un quiebre institucional; no elimina el costo económico de una depreciación rápida.
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Qué espera el mercado: $1.672 en diciembre no es una sorpresa
El REM de junio reunió a 44 participantes. La mediana ubica el promedio del dólar mayorista en $1.482 para julio, $1.513 en agosto, $1.548 en septiembre, $1.589 en octubre, $1.621 en noviembre y $1.672,50 en diciembre. Para junio de 2027 proyecta $1.805 y para diciembre de 2027, $2.018.
Proyección de la mediana del REM. El punto actual corresponde al A3500 disponible al 23/07/2026.
Fuente: BCRA, Relevamiento de Expectativas de Mercado de junio de 2026 [5].
Desde el spot actual, la suba a diciembre implícita en el REM ronda 12,3%. No es una cifra menor, pero tampoco configura una duplicación ni un cambio de régimen. El mercado espera depreciación porque la inflación continúa corriendo cerca del 2% mensual y porque una estabilidad nominal permanente terminaría apreciando demasiado al peso en términos reales.
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Inflación y dólar: el verdadero conflicto está en la velocidad
Junio dejó una inflación de 1,9% mensual y 33,5% interanual. El REM espera registros cercanos a 2% en julio y una desaceleración gradual hacia fin de año. En paralelo, la trayectoria cambiaria esperada acelera algo más entre septiembre y diciembre. El mercado no está proyectando dólar congelado: está proyectando que la depreciación vuelva a acompañar —y en algunos meses supere— a la inflación.
Comparación entre inflación mensual prevista y depreciación implícita en la mediana del REM.
Fuente: INDEC, IPC junio de 2026; BCRA, REM junio de 2026 [5][6].
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Para el bolsillo importa menos si el dólar llega a $1.700 que cómo llega: una suba escalonada puede ser absorbida; un salto concentrado suele trasladarse más rápido a precios y deteriorar salarios. |
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Las cuatro anclas de la calma cambiaria
Reservas, comercio exterior, inflación y resultado fiscal: indicadores de distinta escala reunidos como tablero de situación.
Fuente: BCRA, INDEC y Ministerio de Economía [4][6][7][8].
1. Reservas brutas cercanas a USD 49.000 millones
El stock bruto es el mayor colchón visible de la política cambiaria. Sin embargo, no debe confundirse con reservas netas de libre disponibilidad: incluye encajes, swaps, depósitos y otros componentes. La mejora importa porque amplía la capacidad de enfrentar pagos y episodios de volatilidad, pero la calidad de las reservas sigue siendo tan importante como el número de portada.
2. Superávit comercial sostenido
En junio, las exportaciones alcanzaron USD 9.055 millones y las importaciones USD 6.861 millones, con un saldo positivo de USD 2.194 millones. Fue el trigésimo primer mes consecutivo de superávit. Energía, agro y minería ofrecen una fuente estructural de divisas, aunque la recuperación de actividad puede elevar importaciones y reducir parte de ese excedente.
3. Ancla fiscal
El primer semestre cerró con superávit financiero de 0,1% del PIB y primario cercano a 0,6%. Junio fue deficitario por factores estacionales, pero el acumulado se mantuvo positivo. Esta disciplina reduce la necesidad de emisión y deuda monetaria; por eso es la pieza que más credibilidad aporta al régimen.
4. Desinflación
Una inflación mensual debajo de 2% permite que una corrección cambiaria moderada no se convierta automáticamente en una espiral. El riesgo es que shocks de combustibles, salarios, tarifas o expectativas reactiven la indexación.
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Lo que puede romper el equilibrio
· Pérdida de reservas o incumplimiento de metas externas. El FMI completó la segunda revisión, pero señaló que la meta de reservas netas de diciembre no se había cumplido y otorgó una dispensa. La acumulación futura sigue siendo un punto sensible.
· Inflación importada y energía. Una suba persistente del petróleo mejora el ingreso de dólares de Vaca Muerta, pero encarece combustibles y logística. Argentina gana por la cuenta externa y pierde por el IPC.
· Tasas en pesos demasiado bajas. Si el rendimiento real deja de compensar el riesgo cambiario, empresas y ahorristas aumentan cobertura en dólares.
· Deterioro fiscal. El superávit es el activo político-financiero central del programa; perderlo aumentaría la prima de riesgo y la presión cambiaria.
· Elecciones 2027. A medida que se acerque el calendario presidencial, el mercado va a ponderar continuidad, gobernabilidad y capacidad de financiamiento, no sólo datos de inflación.
· Shock global. Tasas largas de Estados Unidos más altas, fortalecimiento del dólar o escalada geopolítica pueden encarecer el financiamiento y reducir el apetito por activos argentinos.
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Escenarios para diciembre de 2026
Escenarios ilustrativos. No son objetivos de precio ni recomendación de inversión.
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Escenario |
Rango |
Qué tendría que pasar |
Impacto probable |
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Peso más fuerte |
$1.550-$1.620 |
Reservas firmes, inflación debajo de 1,7%, tasas reales positivas, baja incertidumbre |
Mejora carry en pesos; presión sobre competitividad |
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Base REM |
$1.650-$1.720 |
Desinflación gradual, bandas vigentes, acumulación moderada de reservas |
Corrección nominal ordenada; brechas controladas |
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Estrés moderado |
$1.750-$1.850 |
Menor oferta de divisas, tasas insuficientes o ruido político |
Mayor traslado a precios y demanda de cobertura |
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Ruptura de expectativas |
Más de $1.850 |
Pérdida de reservas, shock externo o crisis política/fiscal |
Intervención, salto de brechas y endurecimiento monetario |
El techo de banda de fines de julio era $1.845 y seguirá ajustándose. Por eso, cruzar $1.800 hacia fin de año podría ocurrir sin abandonar formalmente el esquema. La señal de alarma no sería el número aislado, sino una combinación de aceleración, intervención defensiva, suba de brechas y pérdida de reservas.
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Qué dicen los activos argentinos
El gráfico de Grupo Financiero Galicia que usamos para calcular el CCL muestra una tendencia estructural alcista, precio por encima de la media móvil de 200 ruedas y una zona de resistencia alrededor de $1.600. Como proxy de confianza local, su comportamiento sugiere que todavía no existe una huida generalizada del riesgo argentino. Pero no debe usarse como predictor mecánico del dólar: los bancos pueden subir por compresión de riesgo país, mayor crédito o inflación nominal aun con un peso estable.
Grupo Financiero Galicia (GGAL) en BYMA, gráfico diario aportado por el usuario. Media móvil de 200 ruedas y RSI.
Fuente: Gráfico de TradingView aportado por el usuario; análisis propio. El material transcripto adjunto también plantea un escenario de dólar gradual y compara alternativas en pesos y dólares [9].
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Qué significa para ahorristas y empresas
Ahorro de corto plazo
Con una depreciación esperada de dos dígitos hacia diciembre, quedarse en pesos sólo por la tasa exige comparar rendimiento efectivo, liquidez y riesgo. El carry puede funcionar si el dólar sube menos que lo proyectado, pero deja de ser atractivo si la tasa real se comprime o el tipo de cambio acelera.
Cobertura
El MEP sigue siendo la referencia legal más limpia para dolarización minorista. Para una cobertura eficiente no alcanza con mirar el dólar billete: también deben evaluarse bonos dólar linked, obligaciones negociables, fondos y activos hard dollar, cada uno con riesgo de precio, crédito y liquidez.
Empresas
Importadores deberían trabajar con escenarios, no con un único dólar presupuestario. Exportadores necesitan distinguir entre cobertura operativa y especulación: una apreciación real prolongada puede erosionar márgenes aunque el dólar nominal suba. Endeudarse en dólares sin ingresos dolarizados sigue siendo una apuesta asimétrica.
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La decisión útil no es “pesos o dólares” en abstracto. Es cuánto riesgo cambiario puede soportar cada flujo de caja y qué parte conviene cubrir sin sacrificar toda la rentabilidad. |
CONCLUSIÓN
El dólar puede subir sin que el programa fracase
La discusión pública suele tratar cualquier suba del dólar como una confesión de derrota. Ese enfoque confunde estabilidad con congelamiento. Con inflación todavía superior al 30% interanual, pretender un tipo de cambio nominal inmóvil durante mucho tiempo generaría atraso cambiario y tensiones futuras. El escenario más razonable es una depreciación gradual, acompañada por acumulación de reservas y una baja de inflación más rápida que el aumento del dólar.
La calma actual tiene fundamentos: superávit fiscal, saldo comercial, reservas más altas y brechas acotadas. También tiene límites: las reservas netas siguen siendo el examen más exigente, el contexto internacional puede cambiar y la elección de 2027 va a elevar la sensibilidad del mercado. El dato a vigilar no es si el dólar toca $1.700. Es si llega con reservas creciendo, inflación bajando y brechas tranquilas. Ahí está la diferencia entre una corrección y una crisis.
METODOLOGÍA
Fuentes, supuestos y límites
Este informe utiliza información pública disponible hasta el 25 de julio de 2026. Las proyecciones REM son expectativas de participantes privados y no pronósticos del BCRA. Los escenarios propios son ilustrativos y buscan ordenar riesgos, no anticipar precios con certeza. Las cotizaciones financieras cambian intradiariamente y pueden diferir según especie, plazo y fuente.
Fuentes principales
· [1] Banco Central de la República Argentina, Principales Variables, datos al 23-24/07/2026.
· [2] LA NACION / BYMA, cotizaciones de dólar oficial, MEP, CCL y blue del 24/07/2026.
· [3] BCRA, Régimen de bandas cambiarias, valores diarios julio-agosto 2026.
· [4] BCRA, reservas internacionales, tipo de cambio A3500 y tasas de interés.
· [5] BCRA, Relevamiento de Expectativas de Mercado - junio de 2026, publicado 06/07/2026.
· [6] INDEC, Índice de Precios al Consumidor - junio de 2026, publicado 14/07/2026.
· [7] INDEC, Intercambio Comercial Argentino - junio de 2026, publicado 20/07/2026.
· [8] Ministerio de Economía, resultado fiscal del primer semestre de 2026, publicado 16/07/2026.
· [9] Analisis propio utilizado como insumo editorial y contrastado con fuentes oficiales.
· [10] Fondo Monetario Internacional, Argentina: 2026 Article IV Consultation and Second Review, Country Report 26/105, mayo de 2026.
· [11] Ministerio de Economía, Programa Financiero 2026-2027, 06/07/2026.
· [12] Moody’s, mejora de calificación soberana a B3 con perspectiva positiva, julio de 2026.
Aviso: el contenido tiene fines informativos y educativos. No constituye asesoramiento financiero personalizado ni una invitación a comprar o vender activos.